El velo de la mujer cristiana
La historia de la iglesia primitiva da testimonio que las mujeres
cristianas de entonces llevaban el velo. Tertuliano, un líder de la
iglesia que vivió en los años 160–222 d.c. escribe que no sólo las
mujeres casadas, sino también las vírgenes usaban el velo en las
iglesias que fueron establecidas en la época apostólica. Otro líder
cristiano de la antigüedad, Crisóstomo, testifica que en su época
también todas lo llevaban. En las catacumbas [Un conjunto de pasillos y
cuartos subterráneos debajo de Roma donde se escondían los cristianos
durante tiempos de persecución.] se pueden ver muchos dibujos en las
paredes hechos por los cristianos de los primeros siglos. En esos
dibujos las mujeres tienen la cabeza cubierta con un velo.
---Ejemplos del tipo de velo usado por las cristianas primitivas ---
No sólo en los primeros siglos, sino a través de la historia muchas
iglesias han enseñado y practicado que la mujer debe cubrirse. Pero en
estos tiempos modernos casi todas las iglesias han desechado este
mandamiento junto con muchas otras enseñanzas bíblicas.
¿Ha cambiado Dios su palabra? ¿Acaso tienen razón los que no practican este mandamiento bíblico en sus congregaciones?
Consideremos lo que dice la Biblia, citando de 1 Corintios 11.2–16:
"(2) Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y
retenéis las instrucciones tal como os las entregué. (3) Pero quiero que
sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza
de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. (4) Todo varón que ora o
profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. (5) Pero toda mujer
que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza;
porque lo mismo es que si se hubiese rapado. (6) Porque si la mujer no
se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la
mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. (7) Porque el varón
no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la
mujer es gloria del varón. (8) Porque el varón no procede de la mujer,
sino la mujer del varón, (9) y tampoco el varón fue creado por causa de
la mujer, sino la mujer por causa del varón. (10) Por lo cual la mujer
debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.
(11) Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el
varón; (12) porque así como la mujer procede del varón, también el varón
nace de la mujer; pero todo procede de Dios. (13) Juzgad vosotros
mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? (14)
La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse
crecer el cabello? (15) Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el
cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.
(16) Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos
tal costumbre, ni las iglesias de Dios."
El velo de la mujer cristiana
La historia de la iglesia primitiva da testimonio que las mujeres
cristianas de entonces llevaban el velo. Tertuliano, un líder de la
iglesia que vivió en los años 160–222 d.c. escribe que no sólo las
mujeres casadas, sino también las vírgenes usaban el velo en las
iglesias que fueron establecidas en la época apostólica. Otro líder
cristiano de la antigüedad, Crisóstomo, testifica que en su época
también todas lo llevaban. En las catacumbas [Un conjunto de pasillos y
cuartos subterráneos debajo de Roma donde se escondían los cristianos
durante tiempos de persecución.] se pueden ver muchos dibujos en las
paredes hechos por los cristianos de los primeros siglos. En esos
dibujos las mujeres tienen la cabeza cubierta con un velo.
---Ejemplos del tipo de velo usado por las cristianas primitivas ---
No sólo en los primeros siglos, sino a través de la historia muchas
iglesias han enseñado y practicado que la mujer debe cubrirse. Pero en
estos tiempos modernos casi todas las iglesias han desechado este
mandamiento junto con muchas otras enseñanzas bíblicas.
¿Ha cambiado Dios su palabra? ¿Acaso tienen razón los que no practican este mandamiento bíblico en sus congregaciones?
Consideremos lo que dice la Biblia, citando de 1 Corintios 11.2–16:
"(2) Os alabo, hermanos, porque en todo os acordáis de mí, y
retenéis las instrucciones tal como os las entregué. (3) Pero quiero que
sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza
de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo. (4) Todo varón que ora o
profetiza con la cabeza cubierta, afrenta su cabeza. (5) Pero toda mujer
que ora o profetiza con la cabeza descubierta, afrenta su cabeza;
porque lo mismo es que si se hubiese rapado. (6) Porque si la mujer no
se cubre, que se corte también el cabello; y si le es vergonzoso a la
mujer cortarse el cabello o raparse, que se cubra. (7) Porque el varón
no debe cubrirse la cabeza, pues él es imagen y gloria de Dios; pero la
mujer es gloria del varón. (8) Porque el varón no procede de la mujer,
sino la mujer del varón, (9) y tampoco el varón fue creado por causa de
la mujer, sino la mujer por causa del varón. (10) Por lo cual la mujer
debe tener señal de autoridad sobre su cabeza, por causa de los ángeles.
(11) Pero en el Señor, ni el varón es sin la mujer, ni la mujer sin el
varón; (12) porque así como la mujer procede del varón, también el varón
nace de la mujer; pero todo procede de Dios. (13) Juzgad vosotros
mismos: ¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza? (14)
La naturaleza misma ¿no os enseña que al varón le es deshonroso dejarse
crecer el cabello? (15) Por el contrario, a la mujer dejarse crecer el
cabello le es honroso; porque en lugar de velo le es dado el cabello.
(16) Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso, nosotros no tenemos
tal costumbre, ni las iglesias de Dios."
El orden de autoridad
(versículo 3)
Dios ama el orden.1 Por esto ha establecido el orden que debemos
seguir en la iglesia. Cuando nosotros nos salimos de este orden nos
rebelamos contra él. A partir de ese momento Dios nos quita el derecho
de llamarnos cristianos.2
Recuerde que 1 Corintios 11 trata con el orden de autoridad en la
iglesia. Cristo, como cabeza de la iglesia, es cabeza de todos los
miembros, tanto del varón como de la mujer. Gálatas 3.28 dice: "No hay
varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús". En
cuanto a la salvación y los privilegios en Cristo no existe diferencia
entre el hombre y la mujer. Son iguales.
Pero en cuanto a la administración en la iglesia, Cristo la dirige
por medio de los varones llenos del Espíritu Santo (1 Timoteo 2.11–12).
Por esta razón en 1 Corintios 11.3 se habla del orden administrativo
diciendo: "Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de
la mujer". Ahora completamos el dibujo de esta manera:
En la administración de la iglesia la mujer cristiana se sujeta al
hombre.5 Ella debe obedecer a los pastores y sujetarse a la voz de todos
los hombres en la iglesia. Esta sujeción no significa una sujeción de
esclavitud ni de explotación. Tampoco indica que la mujer es de menos
importancia que el varón. Esto se relaciona solamente con la función
administrativa de la mujer dentro de la iglesia y no tiene que ver con
su valor e importancia dentro de la congregación. "Reconozca que lo que
os escribo son mandamientos del Señor" (1 Corintios 14.37). Obedecer a
Dios trae orden y armonía.
La mujer cristiana sí tiene un ministerio que cumplir. Ella también
tiene dones espirituales que ejercer en el reino de Dios. En la iglesia
primitiva vemos que muchas mujeres ejercían sus dones ayudando
grandemente en la obra.6 Pero siempre lo hacían según este orden
bíblico, no participando en la administración de la iglesia. Las mujeres
no ejercían autoridad sobre los hombres.
Aunque Dios ha puesto una distinción clara entre el hombre y la
mujer, los dos se necesitan el uno al otro. Los versículos 11–12
ilustran perfectamente esta interdependencia. La primera mujer fue
creada de una costilla del primer hombre. Pero ahora cada hombre nace de
una mujer. El hombre y la mujer dependen el uno del otro. Las mujeres
necesitan de los hombres en cuanto a sus cualidades de fuerza y
liderazgo. Los hombres necesitan de las mujeres a causa de su gentileza y
virtud. Sin embargo, como dice la última frase del versículo 12, "todo
procede de Dios". ¡Qué ilustración más perfecta de armonía e
intercambio!
Sabemos que el plan de Dios es perfecto. Encontramos la mayor
felicidad y utilidad en nuestro servicio cristiano si todos nos
sujetamos a su voluntad y funcionamos en el lugar donde él nos pone.
Pero cuando desobedecemos su voluntad nos convertimos en rebeldes.
El símbolo de autoridad
(versículos 4–7)
Habiendo enseñado el orden de autoridad en la iglesia cristiana el
apóstol Pablo prosigue a enseñar con el uso de un símbolo para
representar este orden.
En el Nuevo Testamento Dios ha establecido varios símbolos que
tienen significados espirituales, tales como el bautismo y la santa
cena. Cada uno simboliza una parte de la vida cristiana. Estos símbolos
no tienen valor a menos que vayan acompañados de la experiencia
espiritual que simbolizan.
En las funciones espirituales de orar (comunicarse con Dios) y
profetizar (comunicarse con las personas acerca de Dios), el varón no
debe cubrirse la cabeza. Cristo, siendo la cabeza
(o autoridad) del hombre, es invisible. La cabeza descubierta del
hombre simboliza la autoridad que Dios le ha dado sobre todas las cosas
visibles. Cuando el hombre ejerce esta autoridad de forma apropiada
glorifica al Creador. De esta manera su cabeza descubierta refleja la
gloria de Cristo.
Si el hombre cristiano se cubre su cabeza con algún cubrimiento que
tenga una apariencia religiosa entonces estaría declarando que él no
desea ejercer la autoridad dada por Dios. De esa manera él estaría
afrentando (deshonrando) a Cristo. La cabeza descubierta y el cabello
bien cortado declaran que el hombre cristiano es varonil y que está
dispuesto a aceptar sus responsabilidades en la iglesia.
La mujer que ora y profetiza debe reconocer la autoridad del hombre
al cubrirse la cabeza con un velo. Dios formó a la mujer del hombre y
para el hombre.7 Cuando la mujer cubre su cabeza muestra que se sujeta
al hombre y que está en armonía con el plan de Dios para ella. Esto le
da a ella autoridad para orar y profetizar. Pero como ya hemos visto, su
derecho de profetizar no incluye enseñar a los hombres ni ejercer
autoridad en la congregación (1 Timoteo 2.11–12; 1 Corintios 14.34–35).
La mujer cristiana que se quita o no se pone el velo como
cubrimiento cristiano y mandamiento de Dios declara abiertamente que no
quiere sujetarse a su cabeza (el hombre) ni aceptar el plan de Dios para
ella. Ella demuestra que desea ejercer dominio sobre el hombre y de
esta manera rechaza el lugar que Dios le ha dado. Lo cierto es que esto
constituye una rebelión contra Dios, porque Dios es quien le ha dado al
hombre la autoridad sobre ella. Es por ello que para la mujer rebelde
que no quiera arrepentirse le corresponde completar su vergüenza,
cortándose el cabello o rapándose completamente.
Tres evidencias para el velo como cubrimiento cristiano
(versículos 8–15)
En el versículo 3 el apóstol Pablo establece la base fundamental
para su argumento. Luego en los versículos 4–7 enseña que esa base exige
que la mujer cubra su cabeza, pero que el hombre la descubra. Ahora el
apóstol apela a tres evidencias que comprueban su argumento:
1. La evidencia de la creación (vv. 8–9). La enseñanza de este
mandamiento bíblico tiene sus raíces desde el mismo acto de la creación.
Dios creó al hombre y a la mujer con propósitos distintos, para que
cumplieran papeles distintos.8 Por esto creó a Adán primero y le encargó
que tuviera señorío sobre toda la creación.9 Luego dijo Dios: "Le haré
ayuda idónea para él" (Génesis 2.18). Entonces Dios tomó una de las
costillas del hombre y con ella creó a la mujer. "Por lo cual", dice la
Biblia, "la mujer debe tener señal de autoridad sobre su cabeza" (1
Corintios 11.10).
¡Qué vergonzoso es cuando esta distinción entre el hombre y la mujer
se confunde! Hoy en día muchas mujeres se visten como los hombres, no
se cubren, y se cortan el cabello. Muchas de ellas tienen las mismas
responsabilidades que los hombres en el hogar, el trabajo, la política, y
la sociedad. De la misma manera existen hombres que, debido a la moda y
a la flaqueza de su carácter, se dejan crecer el cabello y se
embellecen usando ropa, joyas, y perfumes que sugieren un toque
femenino. Muchos de estos hombres no ejecutan sus responsabilidades de
ser líderes en lo moral y lo espiritual. Tales hombres afrentan (o
deshonran) a Dios, el Creador.10
2. La evidencia de los ángeles (v. 10). Aun estos seres creados por
Dios para cuidar y servir a sus hijos11 toman en cuenta la sujeción de
la mujer cristiana. Ellos mismos se sujetan a Dios. De otra manera,
perderían su lugar en el cielo.12 Los ángeles de Dios se complacen en la
sujeción gozosa de la mujer cristiana, que se manifiesta por medio de
su obediencia al cubrirse con un velo. Cuando la mujer lleva esta señal
de autoridad, goza de la presencia y la protección de los ángeles.
3. La evidencia de la naturaleza (vv. 13–15). De acuerdo a la
importancia de esta evidencia nosotros podemos ver la necesidad del
velo. Apelando a la conciencia del lector, el apóstol Pablo hace esta
pregunta: "¿Es propio que la mujer ore a Dios sin cubrirse la cabeza?"
Por supuesto que no. Aquí en estos versículos se nos instruye que la
naturaleza misma nos enseña que Dios le ha dado a la mujer un
cubrimiento natural y honroso, su cabello largo. Y al hombre le ha hecho
saber que su cabello tiene que cortarse porque el cabello largo le es
deshonroso. Destruye su masculinidad y autoridad.
Entonces, ¿qué más se necesita para convencer a toda mujer cristiana
que es necesario usar el velo como un cubrimiento? La creación lo
apoya, los ángeles lo aprueban, y la naturaleza lo enseña. ¿Qué más se
necesita?
Con todo, Pablo dice que si alguno quiere contender sobre esta
enseñanza la costumbre de las iglesias apostólicas la apoya también. No
tenían la costumbre de dejar que las mujeres anduvieran sin el velo.
Preguntas comunes acerca del velo
1. ¿Quiénes deben usar el velo? ¿Acaso es sólo para las mujeres casadas o es también para todas las hermanas?
Del contexto de este capítulo podemos notar que esta enseñanza es
concerniente a la mujer en su relación con la iglesia. Es por eso que
toda mujer cristiana debe cubrirse, sea casada o soltera. Aquí no se
refiere solamente a la mujer casada, pues dice: "el varón" y "la mujer".
No dice: "el marido" y "la esposa". Tertuliano (160–222 d.c.) escribe:
"Te ruego, seas tú madre, o hermana, o hija virgen, cubre tu cabeza".
2. ¿Cuándo es que la mujer se debe cubrir? ¿En los cultos solamente? ¿cuando ora o profetiza? ¿o todo el día?
Recuerde que el propósito del velo es representar la sujeción de la
mujer cristiana a su cabeza. Ya que esa relación entre el hombre y la
mujer no cambia, a ella le conviene llevar el velo todo el tiempo.
Además, su relación con Dios también es constante. La mujer cristiana
debe estar dispuesta a orar a Dios y testificar de él en todo tiempo.13
Al llevar puesto el velo ella siempre goza del privilegio de participar
en esas actividades espirituales en todo momento. Si ella estuviera en
rebelión contra Dios en cuanto a esta doctrina bíblica, aunque sea por
una hora, entonces perdería ese privilegio.
Leamos el testimonio de dos líderes de la iglesia primitiva:
¿Qué hará la mujer cristiana si descuidara esta ordenanza? ¿Callará
la oración espontánea de agradecimiento? ¿Se enfrentará a la tentación
sin el arma de la oración? ¿Dejará de cumplir con su Señor, privando a
un alma necesitada de un testimonio? ¿Desafiará al Señor y menospreciará
su mandato, orando y testificando sin el velo? ¿Deshonrará a su Señor o
usará el velo durante todo el día para así encontrarse todo el tiempo
en comunión con su Dios, dispuesta para testificar?
—Crisóstomo (344–407 d.c.)
Pero amonestamos a las mujeres que no dejen esta disciplina del velo ni por un momento, ni siquiera por una hora.
—Tertuliano (160–222 d.c.)
Además, el velo debe llevarse todo el tiempo por causa de los
ángeles. La mujer cristiana necesita de su presencia y protección
continuamente; no sabe en qué momento se acercará cualquier peligro o
amenaza.
En conclusión, el ejemplo del cabello también enseña que la mujer
cristiana debe llevar el velo en todo momento. El cabello no puede ser
quitado y puesto a voluntad, por ejemplo, sólo para los cultos. Si el
cabello fuera el cubrimiento al que Pablo se refiere en los versículos
3–7 entonces todos los hombres debieran ser calvos. Pablo escribe: "Si
la mujer no se cubre, que se corte también el cabello" (v. 6). Esto
quiere decir que o bien está cortado el cabello o no se corta. Si
estuviera cortado, que no se ponga el velo. Mientras no esté cortado,
que se cubra en todo momento.
3. ¿Qué clase de velo se debe usar? ¿Acaso la mujer cristiana puede escoger cualquier pañuelo para cubrirse?
La Biblia no enseña alguna forma o algún patrón específico para el
velo. Pero pensando en el significado espiritual que tiene el mismo
concluimos que no debe ser un sombrero, una gorra, o un pañuelo
cualquiera como se usan en el mundo. De esa manera perdería su
significado; no sería entonces una "señal de autoridad". El velo de la
mujer cristiana debe ser distinto a cualquier otro cubrimiento.
El peinado, el vestido, y el comportamiento de la mujer cristiana
deben concordar con el uso de su velo. Los peinados ostentosos, la ropa
inmodesta, o la conducta desvergonzada destruyen lo que el velo
representa.14 Para que el uso del velo sea de provecho para la mujer
cristiana, la iglesia, y la sociedad, tiene que acompañarse de modestia,
pudor, y decoro cristiano. De esa manera se convierte en un testimonio
poderoso del plan de Dios para la humanidad. Sin embargo, cuando el velo
es llevado por una mujer de mal carácter se convierte entonces en una
vergüenza al nombre de Dios. El velo no puede cambiar el corazón de la
mujer.
4. ¿Acaso no será el cabello el velo?
Muchos han rechazado el velo, diciendo: "El apóstol dice en el
versículo 15 que el cabello es el velo. Entonces no se necesita otro
cubrimiento."
Si usted lee los versículos 4–7 cuidadosamente notará que Pablo
habla de dos cosas distintas, el cabello y el velo. "Si la mujer no se
cubre, que se corte también el cabello" (v. 6). ¿Acaso usaría la palabra
"también" si hablara sólo de una cosa? Si en este caso el cabello fuera
el velo, cuando ella se descubre ya no tendría cabello para cortar.
También notamos que el velo que se menciona en estos versículos es algo
que se puede poner y quitar, lo cual no se puede hacer con el cabello.
Ya notamos que el apóstol usó el ejemplo del cabello (el velo
natural que Dios le ha dado a toda mujer) para comprobar la necesidad
del uso de otro velo (un símbolo de lo espiritual y un cubrimiento para
el cabello). Es triste ver que lo que él dijo para apoyar esta ordenanza
haya sido torcido por algunos para destruir la misma.15
Además, en el idioma original que fue escrito el Nuevo Testamento,
en griego, este pasaje emplea dos palabras distintas. La primera se usa
en los versículos 5–6 y la otra en el versículo 15. La primera
(katakalupto), que se traduce como cubrirse, quiere decir "cubrirse
plenamente, velar, esconder". Esta palabra se refiere al velo artificial
que simboliza la sumisión de la mujer y se manifiesta cuando ella cubre
el velo natural, el cabello. Y la otra palabra (peribolaion), que se
traduce velo en el versículo 15, se refiere al velo natural que Dios le
ha dado a toda mujer. Si el velo del versículo 15 fuera el mismo velo de
los versículos 5–6, ¿no se usaría una sola palabra en vez de dos? ¿No
queda claro que se refiere a dos cubrimientos, uno simbólico y el otro
natural? Claro que sí.
5. ¿Qué autoridad tiene este pasaje bíblico?
Otros que no aceptan la enseñanza de este pasaje tuercen también el
versículo 16 que dice: "Con todo eso, si alguno quiere ser contencioso,
nosotros no tenemos tal costumbre, ni las iglesias de Dios". Estos
"indoctos e inconstantes" piensan que lo que Pablo dice aquí es que si
alguno no quiere recibir esta doctrina, está bien, no hay problema.
Ellos dan a entender que la misma no se practicaba en ninguna de las
iglesias de Dios. Algunos hasta se atreven a decir que no es
obligatorio, sino que es algo que pertenece a la opción de cada persona.
Pero, ¿cómo es que podemos hablar así de la santa palabra de nuestro
Dios? ¿Acaso habla Dios en vano? Él no hubiera inspirado a Pablo a
escribir las instrucciones de la primera parte del capítulo para luego
desecharlas en el versículo 16. Dios no se contradice.
Lo que quiere decir este versículo es esto: "Si alguno quiere
oponerse a esta ordenanza, sepa que las iglesias de Dios no tienen tal
costumbre de que las mujeres anden sin velo." Sí, este pasaje tiene la
autoridad divina. Lea otra vez los primeros dos versículos de este
capítulo. Además, no olvide lo que aparece en 1 Corintios 14.37–38.
6. ¿No será acaso que este pasaje es tan sólo para los corintios?
Otros dicen que este capítulo fue algo escrito sólo para las mujeres
de aquella época en la cultura de Corinto y que ya no tiene vigencia.
¿Acaso ellos podrían decir lo mismo de la última parte del capítulo que
habla de la santa cena? Además, al comenzar esta epístola Pablo la
dirigió "a la iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en
Cristo Jesús, llamados a ser santos con todos los que en cualquier
lugar invocan el nombre de nuestro Señor Jesucristo" (1 Corintios 1.2).
Esto incluye a todos los creyentes de toda época y de toda cultura. Es
por eso que Pablo advirtió en la misma carta: "Si alguno se cree
profeta, o espiritual, reconozca que lo que os escribo son mandamientos
del Señor" (1 Corintios 14.37). Recordemos que "toda la Escritura es
inspirada por Dios, y útil ... a fin de que el hombre de Dios sea
perfecto" (2 Timoteo 3.16–17).
Notemos también que todas las evidencias citadas por Pablo que
apoyan el uso del velo (vv. 8–16) son cosas que tocan igualmente a las
mujeres de cualquier época y cualquier cultura: la creación, los
ángeles, y la naturaleza. Son cosas que no cambian, no importa el siglo
ni el lugar.
7. ¿Qué será de los que no practican esta ordenanza?
Algunos tratan de justificarse, diciendo: "Pero hay tantas iglesias
que no requieren el velo, y ellos son buenos cristianos". Otra vez,
escuchemos la palabra de Dios. ¿Quién es un "buen cristiano"?
"El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ése es el que me ama.
El que me ama, mi palabra guardará. El que no me ama, no guarda mis
palabras" (Juan 14.21, 23–24).
"El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es
mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en
éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto
sabemos que estamos en él" (1 Juan 2.4–5).
Nunca podemos justificarnos de nuestra desobediencia por la
desobediencia de otros, ni aun por los así llamados cristianos. El
medirse a sí mismo comparándose con otros no es juicioso.16 Puede ser
que algunos no practican esta ordenanza por falta de instrucción o falta
de entendimiento. Pero a los que niegan y rechazan la sana doctrina de
Dios, la Biblia misma les juzga.
"Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis
aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.... Pero os ordenamos,
hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de
todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que
recibisteis de nosotros" (2 Tesalonicenses 2.15; 3.6).
—Felipe Danner